4 de agosto de 2026 • 5 min lectura • Por eldebate.com

El espectro de Abraham Lincoln: enigmas y testimonios en la Casa Blanca

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Abraham Lincoln (1809–1865) ejerció como el decimosexto presidente de los Estados Unidos. Dentro de la nómina de mandatarios del país norteamericano, su figura destaca como la más adaptada a producciones cinematográficas, series de televisión y proyectos de animación. Los objetos personales y documentos redactados por su mano se conservan como auténticas piezas de museo, alcanzando un valor todavía mayor en los circuitos de coleccionismo cuando están vinculados a su fallecimiento.

La noche del 14 de abril de 1865, Lincoln y su esposa Mary Todd acudieron al teatro Ford para presenciar la comedia Nuestro primo americano, escrita por Tom Taylor. El matrimonio había reservado un palco e invitado al general Ulysses S. Grant y a su cónyuge, aunque este último declinó asistir en el último momento para viajar a Filadelfia por asuntos privados. Durante la representación, el actor John Wilkes Booth accedió a la parte trasera del palco y disparó a la cabeza del presidente con una pistola de bolsillo Derringer. El médico militar Charles August Leale atendió a la víctima en el propio recinto antes de organizar su traslado urgente a la residencia presidencial. Lincoln cayó en coma poco después de llegar al edificio y agonizó durante nueve horas hasta su muerte, registrada a las siete de la mañana.

De la fotografía espiritista al fantasma de Willie Lincoln

Aunque otras personas habían fallecido con anterioridad en la Casa Blanca, el deceso de Lincoln marcó un punto de inflexión en la tradición oral de la sede gubernamental. Entre el personal de servicio comenzó a circular el rumor sobre las apariciones de una silueta alta atribuida al mandatario, sumándose a las viejas historias sobre otros espectros del lugar. Ningún informe oficial recogió estas manifestaciones, pero la plantilla conocía los relatos.

En 1872 se produjo un episodio muy divulgado a raíz de un retrato tomado a Mary Todd, quien atravesaba un estado de salud mental complejo. El fotógrafo William Mumler, que cosechó éxito comercial aprovechando la demanda de consuelo tras las bajas de la guerra civil mediante la fotografía espiritista, captó a la viuda con una figura borrosa situada a sus espaldas que colocaba las manos sobre sus hombros. La autenticidad de la imágen provocó intensas discusiones y se sospechó de un montaje deliberado.

Las primeras noticias sobre apariciones infantiles en el edificio datan de 1870. Aquellos relatos se vincularon con Willie Lincoln, hijo del presidente, muerto en la residencia a los once años debido a unas fiebres tifoideas. Mary Todd permaneció encerrada en su estancia tras la pérdida y aseguró que el niño se le presentaba al pie de la cama. Diversos testimonios posteriores ratificaron esa presencia, convirtiendo a Willie en una de las figuras vistas con mayor frecuencia en las dependencias.

Por su parte, el empleado Jeremiah "Jerry" Smith aportó el primer testimonio formal sobre el fantasma del presidente asesinado. Smith, un personaje popular en la época, declaró haber presenciado la silueta de Lincoln en varias ocasiones entre los años 1901 y 1904.

Avistamientos de alto nivel: de Grace Coolidge a la reina Guillermina

Grace Coolidge, esposa de Calvin Coolidge (trigésimo presidente del país), ofreció una declaración detallada sobre este asunto en una entrevista concedida en 1925. La primera dama explicó que observó la figura de Lincoln en la sala oval amarilla situada en la segunda planta, justo encima del despacho oval. Según su relato, el espectro vestía una levita negra con corbata, carecía de sombrero y permanecía inmóvil mirando por la ventana hacia el jardín frontal.

El primer ministro británico Winston Churchill dejó una experiencia llamativa sobre la residencia comercial durante su estancia en la capital estadounidense. Tras salir del baño sin ropa y con un puro en la boca en dirección a su habitación, se topó con la figura alargada de Lincoln apoyada en la repisa de la chimenea. Churchill se retiró el cigarro de los labios y exclamó: «Señor presidente, me ha pillado en desventaja». Según narró el dirigente británico, el espectro pareció reaccionar al comentario antes de desvanecerse.

Poco después, la reina Guillermina de los Países Bajos vivió un hecho similar mientras pernoctaba en el edificio. Unos pasos frente a la puerta de su dormitorio la despertaron a altas horas de la noche. Al abrir la puerta para averiguar el origen del ruido, divisó a un hombre alto con levita negra y sombrero de copa. La figura desapareció de inmediato y la monarca concluyó a la mañana siguiente la identidad del visitante.

Registros en las administraciones de Truman, Eisenhower y Reagan

Otras personalidades vinculadas a la Casa Blanca sumaron relatos en décadas posteriores. El secretario de prensa del presidente Dwight D. Eisenhower y la secretaria de la esposa de Lyndon B. Johnson afirmaron haber presenciado la figura. Por su parte, el presidente Harry S. Truman declaró que, mientras dormía en el dormitorio Lincoln, unos golpes fuertes en la puerta lo despertaron. Al acudir a abrir, el pasillo se encontraba vacío.

Nancy Reagan y su hija Maureen dejaron constancia en sus libros de memorias de las anomalías detectadas en esa misma estancia durante el mandato de Ronald Reagan. Ambas coincidieron en que Rex, el perro de raza cavalier King Charles de la familia, mostraba signos evidentes de alteración al acercarse a la puerta del dormitorio Lincoln y rechazaba de forma constante cruzar el umbral hacia el interior.

Una parte de estas narraciones se explica por la autosugestión de los testigos o el interés mediático de los narradores, si bien ciertos testimonios mantienen detalles que continúan desafiando una explicación objetiva.