27 de agosto de 2026 3 min lectura Por diariodepontevedra.es

Cinco hoteles españoles marcados por muertes y leyendas

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Durante los meses de verano, la búsqueda habitual de sol y descanso convive con otro perfil de viajero. Hay quienes prefieren sustituir la pasividad de la playa por la descarga de adrenalina que ofrece pernoctar en edificios marcados por muertes violentas o antiguas crónicas trágicas. Según datos recogidos por el Diario de Pontevedra, varios alojamientos repartidos por la geografía española concentran testimonios sobre presuntas manifestaciones paranormales vividas por los propios clientes.

En la Plaza Quinto Centenario de Cádiz se ubica el Hotel Palacio de Arizón, una casona levantada en el siglo XVII. La crónica local sostiene que en este recinto Diego de Arizón asesinó a su esposa, Margarita Serquera, y al mayordomo de la casa. Desde entonces, diversos relatos afirman que en las noches de luna llena la figura espectral de la mujer, ataviada con una vestimenta blanca, camina por los pasillos del inmueble.

A unos quince minutos en coche de la localidad cantábrica de Laredo se sitúa el Parador de Limpias. Este palacio, que perteneció al Conde de Albox, alberga historias sobre tres presencias invisibles: la sobrina del aristócrata, el hijo de este y una sirvienta de la propiedad. Los testimonios acumulados aseguran que las manifestaciones de estos tres fantasmas atormentan la estancia de los visitantes.

La tragedia real también ha dejado huella en la hotelería urbana. El 12 de julio de 1979, un incendio arrasó el antiguo Hotel Corona de Aragón, en Zaragoza, establecimiento que hoy opera bajo la firma de Hotel Meliá Zaragoza. Aquel suceso provocó setenta y seis fallecidos. Desde aquella fecha, diferentes narraciones señalan que en sus dependencias todavía se perciben arañazos, golpes secos y ecos de gritos pertenecientes a quienes trataron de huir del fuego.

Al norte de Salamanca, en la localidad de Villanueva de Cañedo, se encuentra el Castillo del Buen Amor. La tradición histórica indica que el obispo Alonso de Fonseca transformó la fortaleza en un palacio para mantener una relación sentimental secreta. Aunque las circunstancias la separaron en vida, la leyenda popular defiende que la pareja permanece unida tras la muerte bajo la forma de almas en pena.

Por último, el Parador de Cardona conserva un enigma particular centrado en la habitación 712 del Castell de Cardona, en la provincia de Barcelona. La tradición oral vincula ese cuarto con Adalés, una joven del siglo XI a quien su padre confinó en la Torre Minyona tras haberse enamorado de un príncipe musulmán. La muchacha falleció de pena en su encierro y, según sostienen las narraciones locales, su espectro continúa apareciéndose en esa estancia del castillo.