La pronunciada caída del caudal del río Danubio, provocada por una sequía prolongada en el continente europeo, ha dejado al descubierto un escenario bélico sepultado durante ochenta años. En el tramo fluvial que delimita la frontera entre Serbia y Rumanía, el retroceso de las aguas sacó a la luz la estructura rota de un casco sobre un banco de arena habitualmente sumergido, acompañado por los contornos de otros buques que permanecían ocultos bajo la corriente.
Según informó Euronews, estos esqueletos de acero corresponden a la escuadra que la Alemania nazi desplegaba en el mar Negro. En septiembre de 1944, unos ocho meses antes de la capitulación alemana en mayo de 1945, la Wehrmacht optó por echar a pique sus propias naves de forma deliberada con el propósito de bloquear la navegación e impedir el avance de las tropas soviéticas. Los historiadores calculan que hasta doscientos buques militares terminaron en el fondo del río mediante esta maniobra.
No constituye la primera ocasión en que el cauce muestra este arsenal hundido. Las bajadas de nivel registradas en sequías anteriores ya expusieron los restos, que retornaron al fondo cuando el caudal se recuperó. Aunque las autoridades serbias planearon la extracción de las embarcaciones en diversas oportunidades, la presencia de cargas explosivas no detonadas en el interior de los cascos ha frenado cualquier operativo de retirada.
Hallazgos en el cauce del Danubio
El fenómeno no se limita a la frontera serbio-rumana. A lo largo de los más de 2.800 kilómetros de recorrido del Danubio, la retirada del agua sacó a la superficie restos arqueológicos y vestigios militares de distintas épocas:
- Bulgaria: En las proximidades de la localidad de Ryahovo, el retroceso del río en la orilla dejó al descubierto restos óseos atribuidos a un mamut lanudo, expuestos tras las intensas olas de calor.
- Hungría: Cerca de Budapest emergió una motocicleta de la Wehrmacht preservada en el barro junto con abundante munición. En el mismo lecho aparecieron minas anticarro germanas del modelo Teller, granadas de mano y proyectiles de artillería. El Instituto de Historia Militar húngaro señala que este tramo funcionó como depósito de desechos de guerra tras el sitio y los combates en la capital entre 1944 y 1945. Más al sur, junto a Mohács, surgió el casco de otro buque de combate, mientras que en la localidad de Baja, el brazo del Sugovica se secó hasta permitir el paso a pie.
Alteraciones en la infraestructura moderna
El descenso del cauce ha generado perturbaciones en las actividades de la región. En Hungría, el nivel del agua rozó a comienzos de agosto el margen mínimo requerido para el sistema de refrigeración de la central nuclear de Paks, si bien la Jefatura del Gobierno húngaro confirmó posteriormente que el registro superaba por pocos centímetros dicho umbral técnico.
En territorio rumano se suspendió el tránsito de transbordadores, quedaron barcazas varadas y se complicó el riego agrícola. En Serbia, las franjas de arena al descubierto se transformaron en zonas de recreo improvisadas mientras decaía la capacidad de producción hidroeléctrica del país.